sábado, 31 de octubre de 2009

Real Madrid 2 - Getafe 0


Un ataque de indignación levantó al Madrid, dio aire a Pellegrini y puso a Higuaín en el camino de la titularidad por enésima vez. Esta fue la secuencia: Mateu echó injustamente a Albiol con el partido igualado, el Madrid enfureció de la mejor manera posible y el argentino marcó dos goles, estrelló un balón en el palo y puso en solfa el escalafón de delanteros. Eso sí, partiendo desde una banda, terreno minado en la fórmula Pellegrini. Desde el centro, en la primera mitad, había sido un cero a la izquierda. El partido dejó también un cambio a mejor en la actitud de Benzema y en el empuje de Kaká y una vuelta a la blandura del Getafe.

En medio del alboroto madridista, del alcorconazo, de la peineta de Guti, del fútbol sin alas de Pellegrini y del amargo llanto por el caído Cristiano, asomó un árbitro con sed de cámara, Mateu Lahoz, para confundir aún más el escenario. Había pasado casi media hora de partido. El Madrid había confesado su vergüenza con un punto más de intensidad en el juego y propósito de enmienda, con Benzema pidiendo un papel y poniendo empeño y con Marcelo pegado a la izquierda. Se esperaba a Higuaín en la derecha, pero para Pellegrini los prinicipos siguen por encima de la eficacia. En cualquier caso, una banda es mejor que ninguna.

El Madrid mandaba sin arrimarse en exceso y el Getafe tocaba por el centro y se quedaba en el amago en las bandas, con apuntes de arte de Pedro León que apretaban a Arbeloa y acelerones de Manu que a veces sorprendían a Sergio Ramos. Era ese Getafe que estaba haciendo histórica su insolencia en el Bernabéu aunque con cierta sosería en ataque.

También se habían reclamado dos penaltis, uno a Benzema y otro a Pedro León, que pudieron pitarse. Y en estas irrumpió Mateu Lahoz, cuyo propósito da aparentar valentía le condujo a la obcecación. Soldado corrió a por un pelotazo sobre el borde del área y le dio la espalda a Casillas para controlarlo con el pecho. Albiol, que llegaba por detrás de él, le empujó lo suficiente como para derribarle, con Pepe al quite. Una falta sin más, de amarilla con reservas, que el colegiado convirtió en roja para el central valenciano cuando no hubo asomo, ni real ni imaginario, de lo que la norma conoce como ocasión manifiesta de gol.

El atropello, la injusticia, despertó el espíritu tribal del Madrid como en ningún otro momento de la temporada. Con un Bernabéu enfurecido, el Madrid se volvió más fiero, jugó mejor y encontró a Kaká, al que también pudieron hacer penalti (m.36') en las barbas de Mateu, al que precipitaban hacia el abismo sus auxiliares (un banderazo infame evitó un mano a mano Soldado-Casillas). Benzema disfrutó de la mejor ocasión, pero su zapatazo encontró el cuerpo de Ustari, e Higuaín emergió por primera vez, aunque su remate tuvo más intención que puntería. La respuesta azulona fue un cabezazo a quemarropa de Soldado, la especialidad de Casillas para hacerse el héroe. Otra vez le salió bien.

La puntilla

El descanso no enfrió ni al Madrid ni a su hinchada, a la que Mateu había convertido en comprensiva. En menos de cinco minutos Lass y Pepe rondaron el gol. Ustari lo evitó en la primera ocasión y celebró la falta de puntería del brasileño, tras su errática salida, en la segunda. A la tercera no perdonó Higuaín, que esperó a que Mario se tragara el centro de Marcelo para controlar con el pecho y elegir el palo acertado con su zurda. Y tres minutos más tarde, con el equipo desbocado, repitió el argentino, esta vez a pase de Benzema y tras hacerse hueco por velocidad. El Madrid, al fin, le ponía cara a su ataque de orgullo, la forma de pedir perdón que le exigía la grada. E Higuaín censuraba la desconfianza de Pellegrini empleando los mismos y contundentes argumentos que ante Capello, Schuster o Juande. Su sitio está en el plan A. Y si es posible, en la banda derecha. Desde ahí fue un misil en la segunda parte. En la primera, en el centro, resultó invisible.

El Madrid entonó entonces el misión cumplida y dio dos pasos atrás con la entrada de Gago por Benzema, cuya actitud, esta vez sí, fue irreprochable. Y El Getafe, entonces, echó mano de Albín, con cuya velocidad quizá le hubieran ido mejor las cosas desde el principio, y Gavilán. Pero para entonces la desesperación le hacía dejar mucho terreno a su espalda e Higuaín, que en medio de la crisis ha visto el hueco, no estaba dispuesto a dejar pasar una. Su tercera galopada acabó con derechazo al palo, previo a otro penalti no señalado por Mateu: esta vez por empujón de Cata a Kaká.

Los cambios no sacaron al Getafe de su mansedumbre y Michel se fue sin poner en práctica lo que en el Bernabéu le enseñaron. Definitivamente, no tiene alma de sepulturero.

Real Madrid - Getafe: El templo del morbo


Manuel Pellegrini afronta ante el Getafe el partido más difícil desde que llegó al banquillo madridista el pasado verano. Su continuidad se ha visto cuestionada cuando tan solo cumplimos la novena jornada de Liga tras la derrota estrepitosa ante Alcorcón. Otro tropiezo en el Bernabéu, que expresará su parecer tras la debacle, podría ser definitivo.

Tras la derrota en el Municipal de Santo Domingo, en el Madrid se ha hablado de todo menos del partido ante un rival que habitualmente suele crear mucho problemas a los blancos. Sólo hace falta recordar lo sucedido la temporada pasada en un partido vibrante marcado por la agresión de Pepe a Casquero y Albín. El portugués será titular, pero Casquero podría dejar su sitio a Boateng y Albín será, en principio, suplente. También se volverán a ver las caras el 'Cata' Díaz y Marcelo, que también las tuvieron tiesas en el partido de la temporada pasada.

Y es que el morbo está servido en todos los ámbitos del derbi madrileño. Míchel, legendario jugador del Real Madrid, vuelve por primera vez como entrenador a la que fue su casa. Esta vez no correrá la banda derecha con el ocho a la espalda para poner los mejores centros que se han visto en el Bernabéu. Sólo podra gritar desde su área técnica a los azulones, que pueden dejar en el paro a Pellegrini.

Metzelder y Drenthe, castigados

El técnico chileno dejó fuera de la convocatoria a Guti tras el incidente de Alcorcon, desmentido por ambos con poca credibilidad. Curiosamente, Pellegrini reserva a Guti para este partido y también deja fuera a Metzelder y Drenthe, damnificados por el desastre defensivo de Alcorcón. Tampoco está en la lista Garay, baja por lesión, ni Cristiano Ronaldo, que trabaja para llegar al partido ante el Atlético de Madrid.

Las buenas noticias para Pellegrini son el regreso de Lass e Higuaín, que volverán a figurar en el once. El perjudicado por el regreso del argentino puede ser Benzema, que está decepcionando en el arranque liguero. Al banquillo vuelve Van Nistelrooy, también recuperado.

Partido especial para Míchel y varios jugadores azulones con pasado madridista. Vuelven al Bernabéu Miguel Torres, Parejo, Soldado (que ya marcó la temporada pasada) y Adrián González, que podría ser la gran novedad en el once de su padre.

Plebiscito en el Bernabéu

El juego del Real Madrid será examinado con lupa tras la goleada encajada ante el Alcorcon. Si las cosas no empiezan bien, el Bernabéu puede volverse en contra de los suyos, que no convencen con su estilo de juego a nadie. El Getafe, siempre duro de roer, será juez y parte del destino de Pellegrini.

martes, 27 de octubre de 2009

Alcorcón 4 - Real Madrid 0: Ridiculo histórico


Da gusto ver jugar al Alcorcón, un conjuntos modesto en presupuesto pero grandísimo en fútbol, actitud, carácter y corazón. Con unos jugadores orgullosos de serlo y de vestir con una dignidad admirable esa camiseta amarilla, solidarios con el compañero. Con esos argumentos, con un juego maravilloso goleó con toda justicia al Real Madrid.

De entrada, era de justicia elogiar como se merece al Alcorcón. Equipos y jugadores como estos dignifican el fútbol. Todo lo contrario que el Real Madrid, que fue una ruina, una auténtica vergüenza, una caricatura de equipo, ridiculizado por el sexto clasificado del grupo II de Segunda B. Un desastre total, que exige medidas que deben ir más allá del banquillo, porque aun siendo el entrenador, Manuel Pellegrini, el máximo responsable de lo ocurrido, él no es el único culpable. La imagen que dio el Madrid fue indigna para este club. Dudek, Arbeloa, Albiol, Metzelder, Drenthe, Diarra, Guti, Granero, Van der Vaart, Raúl, Benzema, Gago, Marcelo y Van Nistelrooy protagonizaron una de las páginas más infames en la historia del mejor club del Siglo XX. Y entre ellos el mejor fue el portero polaco Dudek, que evitó una goleada mayor. Todos, absolutamente, todos son miembros de la primera plantilla. Esta vez no hubo experimentos con el filial. Y lo peor es que no se adivinó ninguna capacidad de reacción para detener la hemorragia abierta.

Es inadmisible que unos futbolistas que deberían estar orgullosos y agradecidos de haber sido elegidos para vestir la camiseta del Real Madrid la ensucien de esta manera. El Alcorcón le dio un baile al Madrid, hizo un rondo con el multimillonario equipo blanco, le humilló y pasó por encima de él sin piedad. Y lo logró a base de fútbol, actitud y aptitud. Ni más ni menos.

El Alcorcón salió enchufadísimo, con una presión que ahogó al Madrid, al que le costó una barbaridad sacar el balón jugado desde atrás. Cuando Guti recibía la pelota era rodeado inmediatamente por varios rivales. Si Guti no era capaz de dar una salida coherente al balón, nadie más estaba capacitado para hacerlo. No lo hizo Guti y no lo hizo nadie. Todo el Madrid se fue por un sumidero de humillación.

En el minuto 2 Mora ya había obligado a intervenir a Dudek, que sin tiempo para respirar tuvo que desviar a córner una vaselina de Rubén Sanz, que se inventó la ocasión después de quitarle el balón a Guti como quien se lo arrebata a un niño. Guti mostró su imagen más apática, su peor versión, y se calentó con quien no tenía que hacerlo, con los rivales y el público.

En diez minutos el Alcorcón tiró cinco veces a portería. Mora, magnífico en la creación, organización y llegada, R. Sanz, Ernesto, Béjar, Borja y Cascón tuvieron más facilidades para lucirse de las que encuentran en Segunda B. No desaprovecharon la autopista abierta hasta Dudek y masacraron al portero hasta el final de la primera parte, con un torrente de ocasiones que apenas pudo ser correspondido por el Madrid con un remate de Benzema y un tiro de Raúl, que en el minuto 37 malgastó un mano a mano.

Lo que hubo antes y después de esa ocasión del capitán fue un festival amarillo. A los 18 minutos marcó Borja a pase de Mora. Era el séptimo tiro del Alcorcón, que cinco minutos después celebró el segundo, logrado por Arbeloa en propia puerta. Mora entró por la banda izquierda del Madrid sin problemas, una constante que se repitió hasta el final del choque.

Mora falló después la décima ocasión, Béjar cabeceó al poste y más tarde llegó la duodécima oportunidad local. Así hasta que en el minuto 40 Ernesto firmó el tercero a pase de Cascón. Éste entró solo por la derecha, tranquilamente, levantó la cabeza, vio a su compañero Ernesto en la izquierda, también solo, y le dio el balón para que batiera a Dudek. El polaco salvó después el cuarto, en un mano a mano y por fin pudo respirar cuando el árbitro señaló el descanso.

El paso por los vestuarios no relajó al Alcorcón, que salió con las mismas ganas y actitud, y tampoco despertó al Madrid, que continuó sufriendo en defensa y sin aparecer en ataque, salvo escarceos aislados, como un remate de Van der Vaart que neutralizó el portero Juanma.

La entrada de de Gago por Guti no mejoró nada. Parece increíble que contra el Alcorcón el Madrid termine utilizando una pareja de mediocentros formada por dos futbolistas, Diarra y Gago, que no crean y últimamente tampoco destruyen. La culpa, ahí, sí es totalmente de Pellegrini, quien no mostró más variantes después que dar entrada a Marcelo por Granero y Van Nistelrooy por Raúl.

El festival del Alcorcón lo completó a los siete minutos de la reanudación Borja, al que llegó el balón cuando estaba solo dentro del área. Tanta generosidad no la desaprovechó. Era el sexto gol que conseguía contra el Madrid, después de los dos que le hizo con el Leganés y los otros dos que le marcó con el Alicante. Todos en Copa del Rey.

Sin apenas tiempo para asimilar el 4-0 estuvo a punto de llegar el quinto. Daba igual, la exhibición del Alcorcón y la humillación y el ridículo del Real Madrid ya estaban hechas. Ahora ya sólo queda comprobar si el Madrid tiene capacidad de reacción y es capaz de mostrar en la vuelta la dignidad que no tuvo esta noche.

sábado, 24 de octubre de 2009

Sporting 0 - Real Madrid 0 :El Madrid sigue dormido


El Real Madrid está en proceso de transformación, ya se sabía, pero lo que va quedando menos claro con el avance de las jornadas es si se trata de un proceso de construcción o de destrucción. Esta vez se cambió la apariencia táctica, pero la esencia, el fondo, el juego, va pasando del gris al negro. El panorama es sombrío y cada paso al frente es seguido de dos hacia atrás. El conjunto lejos de crecer va menguando y esta vez quien se aprovechó fue el Sporting, al que mientras le aguantó el físico fue un equipo al que dio gusto verle jugar, bien trabajado, que supo cerrar espacios en defensa y abrirlos en ataque, que movió el balón con la misma velocidad y precisión que se desplazaron sus futbolistas. Dirigido por un magnífico Rivera, ese pequeño jugador que esconde tanto fútbol, el Sporting se ganó un empate que tuvo que trabajar hasta el final contra un Madrid adormilado, que sólo despertó al final, cuando el agobio del tiempo y de los dos puntos que se escapaban le hizo reaccionar.

Es cierto que las numerosas bajas condicionaron la alineación, pero en ese problema pudo encontrar el Madrid una solución al atasco en el que vive. El Real Madrid con más bajas fue el Real Madrid más racional, equilibrado y compensado tácticamente de la temporada, lo que no deja bien parado a su entrenador Manuel Pellegrini, empecinado en imponer un sistema que ha conducido al equipo a un callejón sin salida. El juego continúa siendo manifiestamente mejorable, por ser educados, pero al menos se probó otra idea, una variante para tratar de espabilar a un equipo adormilado, al que por momentos dan ganas de tomarle el pulso para comprobar si no ha perdido las pulsaciones.

El Madrid nos había invitado en los primeros pasos de esta Liga a analizar cómo era capaz de comportarse sin hombres de banda, y ya hemos visto el nivel de juego que ha ofrecido, y ahora llegaba el momento de ver cómo se manejaba sin delanteros. Ausentes Benzema, Cristiano Ronaldo, Higuaín y Van Nistelrooy, Raúl quedó como única referencia ofensiva. El problema de las bajas se convirtió en una solución táctica. Granero y Drenthe ocuparon las bandas y Kaká se situó como mediapunta por detrás de Raúl, la posición en la que se ha hecho grande el brasileño. La variación táctica tampoco sirvió para mejorar el juego, pero al menos el Madrid no vivió en un sobresalto continuo, como sucedió frente a Sevilla y Valladolid.

El Sporting metió presión y velocidad de inicio, abrió el campo todo lo que pudo con Morán y Castro y convirtió cada balón cruzado y cada centro al área en una tortura para los defensas y para Casillas, que últimamente anda tan despistado como el resto del equipo. El primer cuarto de hora mandó el Sporting, que se comió al Madrid por ganas, intensidad y juego. Salió indemne el Madrid, pese a los constantes errores tácticos de Ramos, Pepe, Garay y Marcelo. Para corregir esas deficiencias la mejor receta es el trabajo en los entrenamientos. Las ayudas que llegaron del centro del campo fueron las más de las veces un problema. Si Drenthe ofrece profundidad en ataque, en defensa no es el mejor socio para el disperso Marcelo. Luis Morán los retrató más de una vez. Y en la banda opuesta, Diego Castro aprovechó las lagunas cada vez más grandes de Sergio Ramos, al que le sobra ansiedad y hubiera necesitado una ayuda que apenas recibió de Granero y que le llegó de Xabi Alonso, en el que todavía no se reconoce a ese excelente mediocentro que dirigía el juego del Liverpool.

Superado el agobio inicial, el Madrid fue capaz de controlar el ímpetu del Sporting y comenzó a manejar el partido. Sin brillantez ni grandes alardes y sin crear ocasiones, salvo una de Raúl, pero al menos le sirvió para vivir sin agobios hasta el descanso. Sólo un paradón de Casillas a De las Cuevas alteró el ánimo del madridismo.

El paso por los vestuarios no varió el panorama y el Madrid continuó mandando, cada vez con más rotundidad, pero con la habitual falta de brillantez. Sus llegadas a la portería de Juan Pablo comenzaron a ser más frecuentes y claras. Primero fue Granero quien avisó, tras una combinación rápida y al primer toque con Ramos y Kaká. Después llegó un cabezazo de Pepe a la salida de un córner. Y entre medias Pellegrini retiró a Drenthe para dar entrada a Guti. Renunció a la banda en beneficio de las ideas. El campo continuó inclinado hacia la portería del Sporting, pero ese pase entre líneas que buscó Pellegrini con la entrada del '14' nunca llegó.

El esfuerzo comenzó a pasar factura al Sporting, que se fue alargando y empezó a conceder esos espacios que antes le negó al Madrid. Manolo Preciado dio aire al ataque con Bilic por Barral y al centro del campo, donde el hábil Carmelo ocupó el sitio de De las Cuevas. También el desgaste físico atacó al Madrid y Van der Vaart debió entrar por Xabi Alonso. El holandés puso cuatro balones al área magníficos. ¡Qué poco hace falta para destacar en este equipo!

Con el Madrid controlando, sintiéndose y mostrándose superior, y el Sporting sufriendo para mantener su portería virgen se consumió el resto del choque, que fue a terminar en la portería visitante, con Casillas anulando un centro de Carmelo. Fue una bonita forma de terminar para el Sporting.

Sporting - Real Madrid: Raúl unico delantero, Kaká vuelve a su posición natural de mediapunta


La octava jornada de la Liga BBVA pondrá a prueba uno de los equipos más goleadores de Europa. El Real Madrid, que ya ha marcado 21 tantos en la competición doméstica y 10 en Champions, se enfrenta a la dura papeleta de tener que medirse al Sporting de Gijón prácticamente sin delanteros.

Las lesiones de Cristiano Ronaldo, Higuaín, Van Nistelrooy y Benzemá provocan que Raúl sea el único atacante que esté disponible para Manuel Pellegrini. El capitán madridista, que afronta el encuentro ante el Sporting como todo un auténtico reto, será el encargado de llevar todo el peligro a la portería rival. Kaká se perfila como el jugador que acompañará al '7' en la delantera. Raúl intentará ser la referencia en ataque del conjunto que dirige Manuel Pellegrini y marcar para empatar con Di Stéfano en la clasificación de máximos goleadores de la Liga. El delantero blanco lleva 226 dianas en Primera división y este sábado en El Molinón puede convertirse en el tercer máximo goleador de la Liga.

Raúl llega a este partido vital con la confianza por las nubes. El capitán del Real Madrid marcó dos goles en la última jornada ante el Valladolid y llega de 'mojar' ante el Milan y dar un pase de gol a Drenthe. Las bajas que sufre el Real Madrid hacen que Raúl sea el referente en ataque y el encargado de llevar el peligro a la portería del Sporting de Gijón.

Sólo el Arsenal y el United le plantan cara en Europa

El Real Madrid está realizando un arranque de temporada espectacular tanto en la Liga como en la Champions. En la máxima categoría del fútbol español suma ya 21 goles en ocho jornadas y en la Liga de Campeones es uno de los clubes que ocupa los primeros puestos de la clasificación de goleadores. Sólo el Arsenal, con 33 tantos en Premier y Champions, y el Manchester United, con 30, son los equipos que están plantando cara al Madrid.

El conjunto que dirige Manuel Pellegrini intentará hacer el más difícil todavía y tras la dura derrota ante el Milan buscarán resarcirse con una victoria ante el Sporting de Gijón. La cosa va a ser más que complicada. La pegada del Real Madrid sólo tendrá una bala que tiene nombres y apellidos: Raúl González Blanco.

viernes, 23 de octubre de 2009

Sin Higuaín ni Benzema; Acuña, novedad en la lista de Pellegrini


Sin Benzema ni Higuaín. Y sin Van Nistelrooy. El Real Madrid se presentará en Gijón con un solo delantero del primer equipo: Raúl González Blanco. Manuel Pellegrini ha tenido que recurrir al jugador del Castilla Javier Acuña para contar, al menos, con dos delanteros puros en una cita que, tras la derrota ante el Milan, presenta una especial trascendencia para el Real Madrid.

No todo son malas noticias, sin embargo, para Pellegrini. El técnico recupera a Guti, Gago y Metzelder, inquilinos de la enfermería en las últimas semanas. No salen de ella ni Cristiano Ronaldo ni Van Nistelrooy. Y, además, Lass se perderá el partido al haber viajado a Francia con permiso del club por un asunto familiar grave.

Así, la convocatoria del Real Madrid la forman: Casillas y Dudek; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Drenthe, Albiol, Garay, Metzelder; Gago, Diarra, Kaká, Guti, Xabi Alonso, Van der Vaart, Granero; Raúl y Acuña.

Lass viaja a Francia por temas personales y no jugará ante el Sporting


Lassana Diarrà fue el gran ausente en la sesión del Real Madrid. El mediocentro blanco debió viajar con urgencia a Francia con el permiso del club blanco por un problema personal y no jugará contra el Sporting de Gijón.

Por otra parte, los que sí se han ejercitado con casi total normalidad fueron Gago, Metzelder y Guti, quienes podrían regresar a la convocatoria del Real Madrid este sábado (20.00 horas) ante el Sporting de Gijón en El Molinón.

Los titulares en el choque ante el Milan realizaron un trabajo específico de recuperación mientras que los futbolistas que no jugaron este miércoles sí se ejercitaron con mayor intensidad.